domingo, 9 de mayo de 2010

Mi confrontación con la docencia

Estudié la licenciatura de Biología en la ENEP Iztacala UNAM, egresé en 1994. En 1992 me dedico a la docencia en el sistema abierto Educación para Adultos, desde pequeña me gustaba enseñar, le daba clases a mis vecinos, yo tendría unos 11 años, estudiaba el 5° grado de primaria, los papás quedaban fascinados porque sus hijos aprendían con una niña, a mi me emocionaba y me gustaba hacerlo.
Al terminar la licenciatura inicio mi servicio social y mi tesis en la misma ENEP en el área de investigación, sin dejar mis clases en el sistema abierto. Un amigo biólogo me comenta que estaban contratando maestros en el CETis 33, acudo, soy entrevistada y contratada, que emoción era mi primer trabajo formal, con tarjeta para checar, cuando recibí mi primer cheque me dije es mucho dinero por hacer lo que me gusta. Al poco tiempo la UNAM me contratan como Ayudante de profesor e investigador. Trabajar en la UNAM y ser investigadora es una parte muy importante en mi vida, alcancé muchas metas, los que somos biólogos saben a lo que me refiero. Renuncié a la UNAM por cuestiones personales.
En el 2001 pido licencia por 5 años, trabajé en la iniciativa privada en aspectos de Ecología, continuo con esa labor por las mañanas. No se imaginan como extrañé la actividad docente me sentía incompleta, reanudo mis labores en el 2006 solo en el nivel medio superior y me siento como nueva, los jóvenes me transmiten su entusiasmo, su juventud. Trato de dar siempre lo mejor de mí y creo que he dejado huella en mis alumnos, los motivo a que sean mejores, a que se atrevan a soñar, a que se arriesguen, muchos de ellos están en la carrera que anhelaban, otros se han ido a otros estados a estudiar, y me escriben diciendo que han logrado parte de sus sueños. Me gusta ser docente, es algo que me apasiona, este es el lado satisfactorio.
Sin embargo, también he tenido alumnos que me sacan de mis casillas, no tienen metas, no se quieren proyectar, uno me respondió un día que todo le daba flojera, ¡qué horror!, tengo alumnos que no tiene iniciativa, no participan, son apáticos, no le dan rienda suelta a sus talentos eso es lo más frustrante para mí. Esta especialidad es un reto, siempre he considerado que si quieres es posible alcanzar los sueños y todo lo que te propongas.
Hace tiempo leí esta frase y me encantó:
Los sueños de los grandes soñadores jamás se alcanzan, siempre son superados.
Saludos Ara Abad

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